Monseñor Leonidas Eduardo Proaño Villalva (1910 - 1988)

El 29 de enero de 1910 nace Monseñor Leonidas Eduardo Proaño Villalba quien luego de toda una vida entregada sin reservas a la liberación de los oprimidos se convirtiera en el Profeta de Amerindia, el Pastor de los pobres, el Obispo de los Indios. San Antonio de Ibarra, Provincia de Imbabura, fue su lugar natal.

 

Leonidas ProañoSus padres Agustín Proaño y Zoila Villalba campesinos pobres dedicados a tejer sombreros de paja, fueron quienes lo educaron en los más altos valores humanos y en la fe cristiana desde la más tierna edad. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Fiscal “Juan Montalvo”.

Se ordenó como sacerdote a los 26 años y desempeñó su ministerio durante 18 años en Ibarra dedicándolos con fuerza y decisión a la formación juvenil de los más pobres mediante la organización de la Juventud Obrera Católica (JOC) cuya metodología “Ver, Juzgar y Actuar” marcó toda su vida. En estos mismos años fundó la Librería “Cardijn”, el bisemanario “La Verdad” instancias que dinamizan la vida cultural de Ibarra.

Su mayor sueño al ser ordenado sacerdote fue ser “párroco de indios” pero esta gracia no le fue dada en esa etapa. El 29 de mayo de 1.954 el Papa Pío XII lo consagró Obispo de Riobamba, cargo en el que realizó su más largo peregrinaje y magisterio y en el cual pudo plasmar su sueño juvenil. En Chimborazo ve que la obra de “redención” del indigenado es enorme, y a esa causa entrega todas sus energías. Funda ERPE (Escuelas Radiofónicas Populares), el Centro de Estudios y Acción Social (CEAS), la Pastoral de Conjunto; los Equipos Pastorales, el Equipo Misionero Itinerante como medios para educar, formar, concientizar, evangelizar. Es el pionero en Ecuador de la alfabetización de los indígenas en su lengua materna, y quien por primera vez aún antes de la promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria  entrega, como acto de reparación histórica, las tierras de la Curia Diocesana a los indígenas, a quienes reconoció como sus únicos y legítimo dueños.

A nivel eclesial su acción fue enorme. Fue uno de los más destacados representantes latinoamericanos del ala progresista de la Iglesia. Sentó las bases de una nueva concepción y acción de la Iglesia como pueblo de Dios, superando así la concepción tradicional de Iglesia piramidal constantiniana, y fue el artífice de la opción preferencial por los pobres. Como Padre Conciliar participó con aportes fundamentales en el Concilio Vaticano II. Su participación en Medellín y Puebla proveyeron a estos documentos un sello singular.

Su ardua labor dio pie también para una nueva reflexión sobre el accionar político en los sectores de la izquierda; promovió, desde la creación del Frente de Solidaridad del Chimborazo, toda una acción internacionalista solidaria con los pueblos en lucha. No había dolor en América Latina del cual no se haga eco: las Madres de la Plaza de Mayo; los Sandinistas, las víctimas de la represión de las feroces dictaduras de Pinochet en Chile, Strossner en Uruguay, Videla en Argentina…. Estuvo muy cercano a los sufrimientos ocasionados por las masacres en Guatemala, El Salvador, Nicaragua… Leer mas...